RETO CONSEGUIDO
Esta carrera está considerada, por grandes especialistas de la élite del ultrafondo, como una de las subidas más duras del mundo en ruta de asfalto. Sus 50 km enlazan la ciudad de Granada con la cordillera de Sierra Nevada, culminando su recorrido en los aledaños del Pico Veleta, a más de 3.250 metros de altitud.
La salida de la carrera de asfalto más alta de Europa comenzó a las 7:00 en el Paseo del Salón. Y de ahí, puse dirección a Sierra Nevada por la carretera de la Sierra. Un continuo falso llano de 11 km que pasa por los pueblos de Cenes de la Vega y Pinos Genil. Durante esta primera parte de la carrera, me propuse tener como buena referencia, intentar pasar por esta zona con suficientes reservas energéticas.
Justo, a partir de aquí, en el kilómetro once es donde de verdad "comenzó" la carrera. Y desde este momento tocó subir, subir y volver a subir. La pendiente no la afronté con ansiedad. Este tramo me exigió adaptación, control del esfuerzo y conservación de energía para los kilómetros posteriores.
En el kilómetro quince disfruté de las vistas del pantano de Canales. Mientras subía me propuse en tener mirada baja, paciencia y economía de carrera. Las rectas largas me castigan más por la percepción psicológica que por la pendiente en sí. Salvo los favoritos que luchan por la victoria en todo momento, el resto de competidores tuvimos que aprovechar los respiros para recuperar pulsaciones, oxigenar músculos y dosificar energía.
En el kilómetro veinticinco, punto clave, llegamos al Dornajo. Aquí completo la mitad de la prueba, y de ahí llegamos a las Sabinas, donde pasados los 2.000 metros de altura empecé a notar la altitud. Una parte donde tuve que demostrar mi fortaleza mental. Además, esta zona no perdona una mala gestión previa. Llegar aquí sin reservas musculares y energéticas puede convertir la segunda mitad de carrera en supervivencia.
Subir, subir y adivínalo... volver a subir, hasta que llegamos a la Hoya de la Mora. Y desde aquí ya solo quedan once kilómetros. Eso sí, aquí comienza la parte más dura. Pasamos la emblemática imagen de la Virgen de las Nieves y nos adentramos en la carretera de asfalto más alta de Europa. Una carretera donde curva tras curva, el Veleta imponente, se va viendo cada vez más cerca. La pendiente no baja y, la fatiga y las rectas largas pesan cada vez más. Solo me queda mantener la paciencia, ritmo sostenible y control mental.
Finalmente, el último tramo me exigió mucha resistencia física, fortaleza mental y adaptación constante a la alta montaña. En este momento solo traté de sobrevivir deportivamente hasta alcanzar los más de tres mil doscientos metros de altura para pasar la línea de meta el 229º de la Clasificación General (de 449 llegados a meta), el 208º de la Clasificación Masculina (de 377 hombres llegados a meta) y el 33º de la Clasificación Senior (de 51 llegados a meta) con un tiempo de 7h03'30", a una media de 8'46"/km.
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